
Ca n'Isach (Palau-saverdera), un poblado neolítico (V-IV milenio a.C.) en la zona dolménica del Alt Empordà.
Josep Tarrús i Galter
Sara Aliaga
Júlia Chinchilla
Oriol Mercadal
2016
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Del neolític a l’edat del bronze en el Mediterrani occidental.
Estudis en homenatge a Bernat Martí Oliver.
TV SIP 119, València, 2016, p. 249-256.
Ca n’Isach (Palau-saverdera), un poblado neolítico
(V-IV milenio a.C.) en la zona dolménica del Alt Empordà
Josep Tarrús, Sara Aliaga,
Júlia Chinchilla y Oriol Mercadal
resumen
El poblado neolítico de Ca n’Isach (Palau-saverdera, Alt Empordà) se excavó entre los años 1987-1994 y 2001-2003. La primera
ocupación es del Neolítico medio inicial (4600-3900 a.C.), facies Montboló; la segunda del Neolítico medio pleno, facies Chassey
(3900-3400 a.C.); y la tercera del Neolítico final, facies Veraza (3400-2700 aC). También se han hallado en él algunas tumbas del
Bronze final (800-700 a.C.).
palabras clave:
Ca n’Isach, poblado, Neolítico medio, Neolítico final, V-IV milenio a.C.
résumé
Ca n’Isach (Palau-saverdera), un village néolithique (V-IV millénaire avant J.C.) dans la zone dolmenique du Alt Empordà. Le
village néolithique de Ca n’Isach (Palau-saverdera, Alt Empordà) a été fouillé pendant les années 1987-1994 et 2001-2003. La
première ocupation est du Néolithique moyen initial (4600-3900 av. J.-C.), faciès Montbolo; la seconde du Néolithique moyen plein,
faciès Chassey (3900-3400 av. J-C.); et la troisième du Néolithique final, faciès Veraza (3400-2700 av. J-C.). De plus, y ont été
trouvées quelques tombes du Bronze final (800-700 av. J.-C.).
m o t s c l é :
Ca n’Isach, village, Néolithique moyen, Néolithique final, V-IV millénaire av. J.-C.
El hallazgo, el año 1987, del asentamiento neolítico de Ca
n’Isach (Palau-saverdera) supuso la primera oportunidad en Catalunya de excavar un poblado neolítico de larga duración, dado
que abarca unos 1.500 años entre el Neolítico medio inicial, el
Neolítico medio y el Neolítico final, es decir, entre el 4500 y
el 3000 a.C. A la vez, su situación al pie de la vertiente sur de
la sierra de Rodes, en la cota de 100 m, una zona densamente
ocupada por necrópolis megalíticas, nos permitía estudiar por
primera vez un hábitat de la época de los constructores de dólmenes, un hecho igualmente inédito en Catalunya (Tarrús et
al.,1992 y 1996; Tarrús y Carreras, 2006) (fig. 1).
Las excavaciones arqueológicas se llevaron a cabo en dos etapas. La primera entre los años 1987 y 1994, y la segunda entre los
años 2001-2003. Esta última etapa sirvió también para consolidar
y restaurar el yacimiento, a la vez que se lo dejaba a punto para
recibir visitas de escolares o de estudiosos interesados en ese momento clave de la prehistoria, cuando se consolidan la agricultura
y la ganadería en el Mediterráneo occidental y se levantan las
primeras grandes arquitecturas funerarias (Tarrús, 2002).
1. CA N’ISACH EN EL NEOLÍTICO MEDIO INICIAL
Esta fase del Neolítico medio inicial en Ca n’Isach, que se sitúa
en Catalunya entre 4600-3900 a.C., cuenta con la presencia de
un fondo de cabaña o espacio de habitación (EH-7) en el lado
noroeste del yacimiento. Esa cabaña rectangular estaba delimitada por una trinchera en ángulo recto, dentro de la cual se
clavaban los postes de madera que la formaban. En su interior
había una estructura excavada en la roca, un posible brasero,
con fragmentos cerámicos de esta época.
En la capa superficial del yacimiento, en especial en la zona
norte, se recogieron otros fragmentos de vasos de estilo Montboló, algunos carenados y con asas tubulares y otros cilíndricos y con cordones lisos de tradición cardial (Tarrús y Carreras, 2006). Tenemos una fecha C-14 disponible para esta fase
Montboló del nivell II de Ca n’Isach (hogar E-22 del EH-1 =
5770±170 BP), que la sitúa a mediados del V milenio a.C., aunque su desviación estándard es excesiva para ser fiable (Tarrús
et al., 1996) (fig. 2 y 3).
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J. Tarrús, S. Aliaga, J. Chinchilla y O. Mercadal
Fig. 1. Situación de Ca n’Isach (Palau-saverdera, Alt Empordà).
Fig. 2. Cabaña y estructuras (agujeros de poste, hogares y silos)
del nivel II (Neolítico medio inicial, tipo Montboló) de Ca n’Isach.
Cerca del yacimiento, 1 km al noroeste en la orilla del
antiguo marjal, se halla la cista neolítica con túmulo de la
Vinya d’en Berta (Pau) (Tarrús, 2002). Se trata de un monumento funerario que, por su arquitectura, situamos en la
primera fase del megalitismo del Alt Empordà (finales del
V milenio a.C.), el mismo momento de la cercana necrópolis del Camp del Ginebre (Caramany, Fenolleda), cerca de
Perpinyà, donde también hay cistas neolíticas con túmulo de
estructura similar y en las cuales se han recuperado vasos de
estilo Montboló (Vignaud, 1998).
A finales de los años 80 del siglo XX, cuando empezó
la excavación de Ca n’Isach, no había muchos indicios de
asentamientos al aire libre relacionables con el grupo de
Montboló (segunda mitad del V milenio a.C.). Casi sólo
podíamos contar con los hallazgos de silos aislados en el
Rosselló, como el de Campellanes en el Soler (Abelanet,
1995) u hogares en cubeta como los del Voló (le Boulou)
(Vignaud, 1992), además de los restos de un hábitat de este
momento (muros, hogares en cubeta, fondos de cabaña,
agujeros de poste, jarras con cordones lisos y “bigotes” de
tradición cardial) en la Feixa del Moro de Juberri (Aixovall,
Andorra) (Llovera, 1986), que se situaba por debajo y alrededor de la necrópolis de cistas neolíticas solsonianas del
mismo nombre.
Ciertamente, en la zona del Alt Penedès y alrededores ya se
había identificado el grupo de Molinot (el postcardial local de
Josep Mestres), que ocupaba esta misma cronología y que contaba con asentamientos excavados como el de las Guixeres de
Viloví (St. Martí Sarroca), donde esta fase postcardial cerraba
su secuencia (Mestres, 1981-1982).
Esa área, intensamente prospectada durante decenios (Mestres, 2008), ha seguido proporcionando hasta hoy día numerosos restos de hábitats de esta época (básicamente silos y tumbas
en silo) como vemos en el Mas d’en Boixos en Pacs del Penedès (Farré et al., 2002), l’Hort d’en Grimau en Castellví de la
Marca (Mestres, 1988-1989), el Pujolet de Moja en Vilafranca
del Penedès (Mestres et al., 1997), el Turó de la Font del Roure
en Font-rubí y el Pou Nou-II de St. Pere de Nolanta (Olèrdola)
(Mestres y Tarrús, 2009), y, últimamente, los del Mas Pujó (con
tumbas de pozo y cámara lateral) y la Serreta (con tumbas de
fosa con banqueta), en Vilafranca del Penedès, que se han podido fechar entre 4300-3950 a.C. (Esteve et al., 2012).
Pero las novedades más sorprendentes de los años 90 del siglo
XX y primera década del XXI se han localizado en las comarcas
gerundenses y barcelonesas, donde el descubrimiento de numerosos
yacimientos al aire libre, situables grosso modo dentro del grupo
de Montboló, han permitido establecer dos subfases dentro de ese
Neolítico medio inicial de la segunda mitad del V milenio a.C.
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Ca n’Isach, un poblado neolítico en la zona dolménica del Alt Empordà
de esta conología por C-14 de finales del V milenio a.C. (Clop
et al., 2005). Vale la pena mencionar que en la E-25 del Pujolet
de Moja (una tumba con pozo y cámara, cubierta de bloques,
donde había un solo individuo femenino joven de finales del V
milenio a.C. (Neolítico medio inicial, del grupo de Molinot),
apareció una piedra con tres cazoletas, similares a las que conocemos en Ca n’Isach y en los dólmenes del Alt Empordà o del
Rosselló (Mestres et al., 1997).
Esos últimos hallazgos de asentamientos y necrópolis
al norte del Llobregat, asociados a vasos cerámicos de estilo
Montboló-Chassey, nos hablan de una estrecha relación entre
los grupos neolíticos del Rosselló (sur de Francia) y el norte de
Catalunya a finales del V milenio a.C. La distinción entre los
grupos de los Sepulcres de Fossa o Vallesà y el Chassey clásico
del Rosselló y el Empordà (Empordanès) no se debió producir
hasta bien entrado el IV milenio a.C., ya en lo que llamamos
Neolítico medio pleno. Cada vez más parece que las diferencias
entre esos dos grupos del sur de Europa occidental (Chassey-Sepulcres de Fossa) durante la primera mitad del IV milenio a.C.
son muy escasas y se podrían entender como simples modismos
locales dentro de la gran región del Neolítico medio que se extiende desde el Atlántico (Chassey) hasta Suiza (Cortaillod) y el
norte de Italia (Lagozza).
2. CA N’ISACH EN EL NEOLÍTICO MEDIO PLENO
Fig. 3. Vasos cerámicos del nivel II (Neolítico medio inicial, tipo
Montboló) de Ca n’Isach.
En la primera parte de la secuencia, hacia la mitad del V
milenio a.C. según las fechas por C-14, destaca el asentamiento al aire libre de la Dou (La Vall d’en Bas, La Garrotxa) con
silos, hogares, un fondo de cabaña y un foso neolítico, donde aparecen cerámicas de estilo Montboló con asas tubulares
(Alcalde et al., 2009 y en prensa). En la segunda parte de esta
fase, a finales del V o inicios del IV milenio a.C., se sitúan el
hábitat (silos y hogares en cubeta) y necrópolis de Sant Pau en
Barcelona (Molist et al., 2008) y también los de Can Roqueta
(Sabadell-Barberà del Vallès), la Vinya del Regalat en Castellar del Vallès (Vicente, 2008) y els Mallols de Cerdanyola del
Vallès (Francés et al., 2007), que cuentan con silos y tumbas
en fosa donde aparecen cerámicas de estilo Montboló, a veces
asociadas a vasos de estilo Chassey (Can Roqueta) (Oliva et
al., 2008; Carlús et al., 2008).
Más al interior, el asentamiento dels Vilars de Tous (Igualada, Anoia) también ha proporcionado una fondo de cabaña
elítptico, que cuenta con un hogar en su interior, siempre dentro
Esa segunda fase neolítica de Ca n’Isach, situable en Catalunya
entre 3900-3400 a.C., es el momento mejor representado en el
yacimiento. Se trata, culturalmente, de una facies del Chassey
del sur de Francia (Rosselló) que se extiende por todo el Empordà hasta la orilla norte del rio Ter. Cuando esa facies fue identificada, justamente en Ca n’Isach a finales de los años 80 del siglo
XX, le dimos el nombre de Empordanès (Tarrús et al., 1992).
Las cuatro cabañas en forma de U del asentamiento (EH-2
a 3 y EH-5 a 6) corresponden a este período, así como la primera versión de la gran cabaña oval de su lado este (EH-1). Los
materiales arqueológicos recuperados en las numerosas estructuras de esta fase (cubetas de combustión, braseros, agujeros de
poste, silos, cisterna) nos proporcionan un conjunto rico y claro
que debe adscribirse, sin duda, al grupo de Chassey. Aparecen
en él vasos cerámicos homologables (tazas carenadas, ollas con
cuello, escudillas) y las decoraciones grabadas características de
ese grupo cultural; los útiles tallados sobre sílex melado o local
(láminas retocadas, perforadores, puntas trapezoidales y segmentos de círculo); y utensilios de piedra pulimentada variados
(hachas y azuelas), hechos de corneana o de esquisto (Tarrús
y Carreras, 2012) (fig. 4 y 5). Una fecha por C-14 de esta fase
Chassey (E-2a = 5060±100 BP), procedente de carbones de un
hogar del nivel Ib de la cabaña o EH-1 de Ca n’Isach nos la sitúa
a inicios del IV milenio BC.
No faltan, por otro lado, losas con cazoletas y canalillos,
halladas dentro de los muros o las estructuras, que nos evidencian su relación y contemporaneidad con los grabados
que hallamos sobre las cubiertas y losas de algunas cistas con
túmulo (Vinya d’en Berta, Pau) o sepulcros de corredor antiguos (Barranc d’Espolla, Mores Altes-I en Port de la Selva o
Taula dels Lladres en la Selva de Mar) de l’Albera y la sierra
de Rodes. De hecho, los sepulcros de corredor con cámara
poligonal de la Barraca d’en Rabert (Pau) o del Mas Bofill
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J. Tarrús, S. Aliaga, J. Chinchilla y O. Mercadal
Fig. 4. Cabañas y estructuras
(agujeros de poste, hogares, silos y
cisterna) del nivel Ib (neolítico medio
pleno, tipo Chassey) de Ca n’Isach.
(Palau-saverdera), equidistantes a unos 150 m al norte y sur
de Ca n’Isach, podrían ser perfectamente su necrópolis durante esta fase (Tarrús, 2002).
Esas primeras evidencias de la presencia de asentamientos
al aire libre del grupo Chassey en el Alt Empordà, difíciles
de aceptar a finales de los años 80 del siglo XX, se han visto
últimamente confirmadas por el descubrimiento de dos hábitats más de ese grupo del neolítico medio pleno: el Camí dels
Banys de la Mercè en Capmany y la Serra del Mas Bonet a
Vilafant (agujeros de poste, silos), los dos también con largas ocupaciones neolíticas (Neolítico antiguo, medio pleno y
final), que abarcan entre inicios del V y el IV milenio a.C.
(Rosillo et al., 2012). Ahora ya podemos asegurar que el grupo
Chassey del Empordà o Empordanès es una realidad que cuenta con hábitats al aire libre, tumbas en fosa (la Bassa, Fonteta,
la Bisbal) (Tarrús et al., 1982) y sepulcros de corredor con
cámaras poligonales (Font del Roure, Gutina, Tires Llargues,
Arreganyats, Pardals) en la Albera y sierra de Rodes, dentro
de una cronología que se remonta a la primera mitad del IV
milenio a.C. (Tarrús, 2002).
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Cabe citar también que Ca n’Isach es, hasta ahora, el único
poblado del Neolítico medio pleno excavado de forma completa
en Catalunya, cosa que le da una extraordinaria singularidad. Recordemos que, aparte de los asentamientos del Camí dels Banys
de la Mercè y la Serra del Mas Bonet (grupo Chassey), los dos en
el Alt Empordà (Rosillo et al., 2012), sólo contamos para esa etapa neolítica con algunas estructuras de habitación al aire libre (silos, a menudo cercenados, algunos reaprovechados como tumba)
dentro del grupo de los Sepulcres de Fossa. Esos asentamientos
los hallamos en el Vallès (els Mallols en Cerdanyola del Vallès)
(Francés et al., 2007) y en el Alt Penedès (Mas d’en Boixos en
Pacs del Penedès, Pou Nou II de St. Pere de Nolanta en Olèrdola,
Pujolet de Moja y la Serreta en Vilafranca del Penedès) (Mestres
et al., 1997; Mestres, 2008; Mestres y Tarrús, 2009).
Vale la pena destacar el fondo de cabaña oval, excavado en
las arcillas locales, del hábitat-1 y un hogar (Foc-3) de la Bòbila
Madurell en St. Quirze del Vallès (Llongueras et al., 1981a y b;
Martín et al., 1996a), ambos con decoraciones Chassey en su
cerámica (Martín y Tarrús, 1991). De todos modos, ese asentamiento de los Sepulcres de Fossa ha sido actualmente superado
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Ca n’Isach, un poblado neolítico en la zona dolménica del Alt Empordà
Fig. 5. Vasos cerámicos del nivel Ib (Neolítico medio pleno, tipo
Chassey) de Ca n’Isach.
por el de la Serreta en Vilafranca del Penedès. En este último se
han excavado recientemente diversos silos, un fondo de cabaña
cuadrangular, similar a los “edificios” Chassey del sur y sureste
francés, y dos fosos con agujeros de poste externos e internos de
esta misma época (inicios del IV milenio a.C.) con materiales
arqueológicos que encajan en el grupo cultural de los Sepulcres
de Fossa (Esteve et al., 2012).
3. CA N’ISACH EN EL NEOLÍTICO FINAL
La tercera fase neolítica de Ca n’Isach, un Neolítico final que se
sitúa en Catalunya entre 3400-2700 a.C., ya tiene mucha menos
presencia en el yacimiento, pero cuenta con alguna estructura
importante y unos materiales cerámicos asimilables al grupo de
Veraza, bien conocido en Catalunya desde finales de los años 70
del siglo XX, gracias, sobre todo, a los trabajos de Araceli Martín durante muchos años (Martín, 1992; Tarrús, 1985).
La última versión de la gran cabaña oval de Ca n’Isach (EH1), que se parece a las casas ovaladas con entrada estrecha del
grupo de Fontbuisse (Languedoc oriental) (Gasco, 1976), pertenece a esta fase del Neolítico final, junto con los tres hogares
E-16, 18 y 19 de su lado este y diversos agujeros de poste del
EH-1, a veces asociados a los hogares. También los tres hogares
del EH-4, reseguidos por agujeros de poste serían de este momento, así como un agujero para la implantación de una jarra
cilíndrica con mamelones superpuestos (E-89), situado al sur
del EH-1. Fue en el hogar E-18 (EH-1) donde se recuperaron la
mitad de una maza de minero de corneana y una jarra cilíndrica
con dos mamelones superpuestos (Tarrús et al., 1996) (fig. 6 y
7). Una fecha por C-14 (E-19 = 4490±90 BP), procedente de los
carbones de un hogar del nivel Io de la cabaña o EH-1 de Ca
n’Isach nos sitúa a finales del IV milenio a.C.
Algunos sepulcros de corredor con cámaras trapezoidales
de los alrededores, en especial el de la Devesa de Palau-saverdera, situado unos 300 m al sureste de Ca n’Isach, pueden ser
contemporáneos de esta fase neolítica final del poblado y haber
sido utilizados como necrópolis. Vale la pena mencionar que
otro sepulcro de corredor, éste de cámara poligonal, el del Llit
de la Generala de Roses, proporcionó el año 2001 un cuenco
con doble línea incisa bajo el borde exterior, igual a los que conocemos en Ca n’Isach y en la Serra del Mas Bonet durante la
etapa Veraza, a finales del IV milenio a.C. (Tarrús et al., 2004 ).
Ya se conocían asentamientos del Neolítico final a finales
de los años 80 del siglo XX, cuando se descubrió Ca n’Isach,
entre ellos el de Riera Masarac en Pont de Molins (Alt Empordà) (Tarrús y Chinchilla, 1985), unos 60 km al oeste; o los
del Coll de Llinàs en el Vallès Oriental (Martín et al., 1996b) y
las Escoles Nacionals de Sta. Perpetua de Mogoda en el Vallès
Occidental (Marcet y Morral, 1982). Desde entonces, se han excavado numerosos asentamientos al aire libre de este momento
en Catalunya, que han cambiado nuestra visión de ese último
neolítico, antes conocido sobre todo en cuevas de habitación o
sepulcrales. De todas formas, las estructuras descubiertas de Ca
n’Isach continúan siendo de gran interés, en especial la ocupación y reestructuración de la gran cabaña oval (EH-1).
La mayoría de los nuevos yacimientos al aire libre del neolítico final de Catalunya pertenecen a la facies Veraza y en ellos
se han excavado fondos de cabaña ovalados, grandes hogares
rectangulares, agujeros de poste, silos, hogares y agujeros de
implantación de jarras. Valdría la pena destacar la Prunera de
Olot, en la Garrotxa (Alcalde et al., 2005); Riera Masarac de
Pont de Molins (Tarrús y Chinchilla, 1985), el Camí dels Banys
de la Mercè de Capmany y la Serra del Mas Bonet de Vilafant
(Rosillo et al., 2012), en el Alt Empordà, donde aparecieron los
restos de 6 estelas trapezoidales de piedra con cuernos (Rosillo
et al., 2010); Ca l’Estrada de Canovelles, en Granollers, Vallès
Oriental, donde se ha recuperado una estatua-menhir similar a
las del grupo de la Rouergue, Francia (Fortó et al., 2006); la
Bòbila Madurell, St. Quirze del Vallès (Martín et al., 1996b)
y Can Roqueta de Sabadell-Barberà del Vallès (Carlús et al.,
2008), en el Vallès Occidental; Mas d’en Boixos en Vilafranca
del Penedès, Alt Penedès (Farré et al., 2002); o el Camp del
Rector de Jorba en la Anoia (Font, 2005). Algunos, a pesar de
todo, se adscriben a otros grupos culturales, como el yacimiento
de Minferri (Juneda, Les Garrigues) que ha proporcionado cerámicas de estilo Treilles y Ferrières (GIP, 2001).
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J. Tarrús, S. Aliaga, J. Chinchilla y O. Mercadal
Fig. 6. Cabaña oval y estructuras (hogares, agujeros de poste y de
implantación de jarras) del nivel Io (Neolítico final, tipo Veraza) de
Ca n’Isach.
Fig. 7. Vasos cerámicos del nivel Io (Neolítico final, tipo Veraza)
de Ca n’Isach.
4. CA N’ISACH EN EL BRONCE FINAL
La presencia de elementos de la Edad del Bronce final en Ca
n’Isach fue detectada con seguridad el año 1991, cuando aparecieron fragmentos de una urna y de una tapadera con acanalados en la
E-32 (EH-2), en una cubeta de combustión neolítica reaprovechada para un enterramiento con urna cineraria de inicios del primer
milenio a.C. En años posteriores, hasta el 2003, se han recuperado
otros fragmentos de vasos de esta época en superficie o bien dentro
de estructuras neolíticas como el agujero de poste E-40, el muro
E-26 (EH-2) y el hogar E-63 (Tarrús y Carreras, 2006).
Se trata de fragmentos cerámicos de urnas, tapaderas y vasos de acompañamiento para sepulturas, algunos provistos de
decoraciones impresas o bien de dobles meandros incisos. La
presencia de una asa apéndice de botón cilíndrico dentro de ese
pequeño conjunto del Bronce final le da un cierto aspecto arcaizante, aunque de todas formas se puede situar esta última fase
en un Bronce final IIIb (s. VIII a.C.) (Pons, 1984).
Esos elementos nos marcan una frecuentación esporádica en
Ca n’Isach por parte de un grupo del Bronce final, seguramente los
mismos que ocupaban un pequeño hábitat unos 50 m al noreste,
cerca del Riutort, que irían allí para enterrar sus muertos en urnas
cinerarias más de 2.000 años después de la última fase neolítica,
cuando las estructuras neolíticas ya no debían ser visibles.
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Ca n’Isach (Palau-saverdera), un poblado neolítico
(V-IV milenio a.C.) en la zona dolménica del Alt Empordà
Josep Tarrús, Sara Aliaga,
Júlia Chinchilla y Oriol Mercadal
resumen
El poblado neolítico de Ca n’Isach (Palau-saverdera, Alt Empordà) se excavó entre los años 1987-1994 y 2001-2003. La primera
ocupación es del Neolítico medio inicial (4600-3900 a.C.), facies Montboló; la segunda del Neolítico medio pleno, facies Chassey
(3900-3400 a.C.); y la tercera del Neolítico final, facies Veraza (3400-2700 aC). También se han hallado en él algunas tumbas del
Bronze final (800-700 a.C.).
palabras clave:
Ca n’Isach, poblado, Neolítico medio, Neolítico final, V-IV milenio a.C.
résumé
Ca n’Isach (Palau-saverdera), un village néolithique (V-IV millénaire avant J.C.) dans la zone dolmenique du Alt Empordà. Le
village néolithique de Ca n’Isach (Palau-saverdera, Alt Empordà) a été fouillé pendant les années 1987-1994 et 2001-2003. La
première ocupation est du Néolithique moyen initial (4600-3900 av. J.-C.), faciès Montbolo; la seconde du Néolithique moyen plein,
faciès Chassey (3900-3400 av. J-C.); et la troisième du Néolithique final, faciès Veraza (3400-2700 av. J-C.). De plus, y ont été
trouvées quelques tombes du Bronze final (800-700 av. J.-C.).
m o t s c l é :
Ca n’Isach, village, Néolithique moyen, Néolithique final, V-IV millénaire av. J.-C.
El hallazgo, el año 1987, del asentamiento neolítico de Ca
n’Isach (Palau-saverdera) supuso la primera oportunidad en Catalunya de excavar un poblado neolítico de larga duración, dado
que abarca unos 1.500 años entre el Neolítico medio inicial, el
Neolítico medio y el Neolítico final, es decir, entre el 4500 y
el 3000 a.C. A la vez, su situación al pie de la vertiente sur de
la sierra de Rodes, en la cota de 100 m, una zona densamente
ocupada por necrópolis megalíticas, nos permitía estudiar por
primera vez un hábitat de la época de los constructores de dólmenes, un hecho igualmente inédito en Catalunya (Tarrús et
al.,1992 y 1996; Tarrús y Carreras, 2006) (fig. 1).
Las excavaciones arqueológicas se llevaron a cabo en dos etapas. La primera entre los años 1987 y 1994, y la segunda entre los
años 2001-2003. Esta última etapa sirvió también para consolidar
y restaurar el yacimiento, a la vez que se lo dejaba a punto para
recibir visitas de escolares o de estudiosos interesados en ese momento clave de la prehistoria, cuando se consolidan la agricultura
y la ganadería en el Mediterráneo occidental y se levantan las
primeras grandes arquitecturas funerarias (Tarrús, 2002).
1. CA N’ISACH EN EL NEOLÍTICO MEDIO INICIAL
Esta fase del Neolítico medio inicial en Ca n’Isach, que se sitúa
en Catalunya entre 4600-3900 a.C., cuenta con la presencia de
un fondo de cabaña o espacio de habitación (EH-7) en el lado
noroeste del yacimiento. Esa cabaña rectangular estaba delimitada por una trinchera en ángulo recto, dentro de la cual se
clavaban los postes de madera que la formaban. En su interior
había una estructura excavada en la roca, un posible brasero,
con fragmentos cerámicos de esta época.
En la capa superficial del yacimiento, en especial en la zona
norte, se recogieron otros fragmentos de vasos de estilo Montboló, algunos carenados y con asas tubulares y otros cilíndricos y con cordones lisos de tradición cardial (Tarrús y Carreras, 2006). Tenemos una fecha C-14 disponible para esta fase
Montboló del nivell II de Ca n’Isach (hogar E-22 del EH-1 =
5770±170 BP), que la sitúa a mediados del V milenio a.C., aunque su desviación estándard es excesiva para ser fiable (Tarrús
et al., 1996) (fig. 2 y 3).
249
[page-n-2]
J. Tarrús, S. Aliaga, J. Chinchilla y O. Mercadal
Fig. 1. Situación de Ca n’Isach (Palau-saverdera, Alt Empordà).
Fig. 2. Cabaña y estructuras (agujeros de poste, hogares y silos)
del nivel II (Neolítico medio inicial, tipo Montboló) de Ca n’Isach.
Cerca del yacimiento, 1 km al noroeste en la orilla del
antiguo marjal, se halla la cista neolítica con túmulo de la
Vinya d’en Berta (Pau) (Tarrús, 2002). Se trata de un monumento funerario que, por su arquitectura, situamos en la
primera fase del megalitismo del Alt Empordà (finales del
V milenio a.C.), el mismo momento de la cercana necrópolis del Camp del Ginebre (Caramany, Fenolleda), cerca de
Perpinyà, donde también hay cistas neolíticas con túmulo de
estructura similar y en las cuales se han recuperado vasos de
estilo Montboló (Vignaud, 1998).
A finales de los años 80 del siglo XX, cuando empezó
la excavación de Ca n’Isach, no había muchos indicios de
asentamientos al aire libre relacionables con el grupo de
Montboló (segunda mitad del V milenio a.C.). Casi sólo
podíamos contar con los hallazgos de silos aislados en el
Rosselló, como el de Campellanes en el Soler (Abelanet,
1995) u hogares en cubeta como los del Voló (le Boulou)
(Vignaud, 1992), además de los restos de un hábitat de este
momento (muros, hogares en cubeta, fondos de cabaña,
agujeros de poste, jarras con cordones lisos y “bigotes” de
tradición cardial) en la Feixa del Moro de Juberri (Aixovall,
Andorra) (Llovera, 1986), que se situaba por debajo y alrededor de la necrópolis de cistas neolíticas solsonianas del
mismo nombre.
Ciertamente, en la zona del Alt Penedès y alrededores ya se
había identificado el grupo de Molinot (el postcardial local de
Josep Mestres), que ocupaba esta misma cronología y que contaba con asentamientos excavados como el de las Guixeres de
Viloví (St. Martí Sarroca), donde esta fase postcardial cerraba
su secuencia (Mestres, 1981-1982).
Esa área, intensamente prospectada durante decenios (Mestres, 2008), ha seguido proporcionando hasta hoy día numerosos restos de hábitats de esta época (básicamente silos y tumbas
en silo) como vemos en el Mas d’en Boixos en Pacs del Penedès (Farré et al., 2002), l’Hort d’en Grimau en Castellví de la
Marca (Mestres, 1988-1989), el Pujolet de Moja en Vilafranca
del Penedès (Mestres et al., 1997), el Turó de la Font del Roure
en Font-rubí y el Pou Nou-II de St. Pere de Nolanta (Olèrdola)
(Mestres y Tarrús, 2009), y, últimamente, los del Mas Pujó (con
tumbas de pozo y cámara lateral) y la Serreta (con tumbas de
fosa con banqueta), en Vilafranca del Penedès, que se han podido fechar entre 4300-3950 a.C. (Esteve et al., 2012).
Pero las novedades más sorprendentes de los años 90 del siglo
XX y primera década del XXI se han localizado en las comarcas
gerundenses y barcelonesas, donde el descubrimiento de numerosos
yacimientos al aire libre, situables grosso modo dentro del grupo
de Montboló, han permitido establecer dos subfases dentro de ese
Neolítico medio inicial de la segunda mitad del V milenio a.C.
250
[page-n-3]
Ca n’Isach, un poblado neolítico en la zona dolménica del Alt Empordà
de esta conología por C-14 de finales del V milenio a.C. (Clop
et al., 2005). Vale la pena mencionar que en la E-25 del Pujolet
de Moja (una tumba con pozo y cámara, cubierta de bloques,
donde había un solo individuo femenino joven de finales del V
milenio a.C. (Neolítico medio inicial, del grupo de Molinot),
apareció una piedra con tres cazoletas, similares a las que conocemos en Ca n’Isach y en los dólmenes del Alt Empordà o del
Rosselló (Mestres et al., 1997).
Esos últimos hallazgos de asentamientos y necrópolis
al norte del Llobregat, asociados a vasos cerámicos de estilo
Montboló-Chassey, nos hablan de una estrecha relación entre
los grupos neolíticos del Rosselló (sur de Francia) y el norte de
Catalunya a finales del V milenio a.C. La distinción entre los
grupos de los Sepulcres de Fossa o Vallesà y el Chassey clásico
del Rosselló y el Empordà (Empordanès) no se debió producir
hasta bien entrado el IV milenio a.C., ya en lo que llamamos
Neolítico medio pleno. Cada vez más parece que las diferencias
entre esos dos grupos del sur de Europa occidental (Chassey-Sepulcres de Fossa) durante la primera mitad del IV milenio a.C.
son muy escasas y se podrían entender como simples modismos
locales dentro de la gran región del Neolítico medio que se extiende desde el Atlántico (Chassey) hasta Suiza (Cortaillod) y el
norte de Italia (Lagozza).
2. CA N’ISACH EN EL NEOLÍTICO MEDIO PLENO
Fig. 3. Vasos cerámicos del nivel II (Neolítico medio inicial, tipo
Montboló) de Ca n’Isach.
En la primera parte de la secuencia, hacia la mitad del V
milenio a.C. según las fechas por C-14, destaca el asentamiento al aire libre de la Dou (La Vall d’en Bas, La Garrotxa) con
silos, hogares, un fondo de cabaña y un foso neolítico, donde aparecen cerámicas de estilo Montboló con asas tubulares
(Alcalde et al., 2009 y en prensa). En la segunda parte de esta
fase, a finales del V o inicios del IV milenio a.C., se sitúan el
hábitat (silos y hogares en cubeta) y necrópolis de Sant Pau en
Barcelona (Molist et al., 2008) y también los de Can Roqueta
(Sabadell-Barberà del Vallès), la Vinya del Regalat en Castellar del Vallès (Vicente, 2008) y els Mallols de Cerdanyola del
Vallès (Francés et al., 2007), que cuentan con silos y tumbas
en fosa donde aparecen cerámicas de estilo Montboló, a veces
asociadas a vasos de estilo Chassey (Can Roqueta) (Oliva et
al., 2008; Carlús et al., 2008).
Más al interior, el asentamiento dels Vilars de Tous (Igualada, Anoia) también ha proporcionado una fondo de cabaña
elítptico, que cuenta con un hogar en su interior, siempre dentro
Esa segunda fase neolítica de Ca n’Isach, situable en Catalunya
entre 3900-3400 a.C., es el momento mejor representado en el
yacimiento. Se trata, culturalmente, de una facies del Chassey
del sur de Francia (Rosselló) que se extiende por todo el Empordà hasta la orilla norte del rio Ter. Cuando esa facies fue identificada, justamente en Ca n’Isach a finales de los años 80 del siglo
XX, le dimos el nombre de Empordanès (Tarrús et al., 1992).
Las cuatro cabañas en forma de U del asentamiento (EH-2
a 3 y EH-5 a 6) corresponden a este período, así como la primera versión de la gran cabaña oval de su lado este (EH-1). Los
materiales arqueológicos recuperados en las numerosas estructuras de esta fase (cubetas de combustión, braseros, agujeros de
poste, silos, cisterna) nos proporcionan un conjunto rico y claro
que debe adscribirse, sin duda, al grupo de Chassey. Aparecen
en él vasos cerámicos homologables (tazas carenadas, ollas con
cuello, escudillas) y las decoraciones grabadas características de
ese grupo cultural; los útiles tallados sobre sílex melado o local
(láminas retocadas, perforadores, puntas trapezoidales y segmentos de círculo); y utensilios de piedra pulimentada variados
(hachas y azuelas), hechos de corneana o de esquisto (Tarrús
y Carreras, 2012) (fig. 4 y 5). Una fecha por C-14 de esta fase
Chassey (E-2a = 5060±100 BP), procedente de carbones de un
hogar del nivel Ib de la cabaña o EH-1 de Ca n’Isach nos la sitúa
a inicios del IV milenio BC.
No faltan, por otro lado, losas con cazoletas y canalillos,
halladas dentro de los muros o las estructuras, que nos evidencian su relación y contemporaneidad con los grabados
que hallamos sobre las cubiertas y losas de algunas cistas con
túmulo (Vinya d’en Berta, Pau) o sepulcros de corredor antiguos (Barranc d’Espolla, Mores Altes-I en Port de la Selva o
Taula dels Lladres en la Selva de Mar) de l’Albera y la sierra
de Rodes. De hecho, los sepulcros de corredor con cámara
poligonal de la Barraca d’en Rabert (Pau) o del Mas Bofill
251
[page-n-4]
J. Tarrús, S. Aliaga, J. Chinchilla y O. Mercadal
Fig. 4. Cabañas y estructuras
(agujeros de poste, hogares, silos y
cisterna) del nivel Ib (neolítico medio
pleno, tipo Chassey) de Ca n’Isach.
(Palau-saverdera), equidistantes a unos 150 m al norte y sur
de Ca n’Isach, podrían ser perfectamente su necrópolis durante esta fase (Tarrús, 2002).
Esas primeras evidencias de la presencia de asentamientos
al aire libre del grupo Chassey en el Alt Empordà, difíciles
de aceptar a finales de los años 80 del siglo XX, se han visto
últimamente confirmadas por el descubrimiento de dos hábitats más de ese grupo del neolítico medio pleno: el Camí dels
Banys de la Mercè en Capmany y la Serra del Mas Bonet a
Vilafant (agujeros de poste, silos), los dos también con largas ocupaciones neolíticas (Neolítico antiguo, medio pleno y
final), que abarcan entre inicios del V y el IV milenio a.C.
(Rosillo et al., 2012). Ahora ya podemos asegurar que el grupo
Chassey del Empordà o Empordanès es una realidad que cuenta con hábitats al aire libre, tumbas en fosa (la Bassa, Fonteta,
la Bisbal) (Tarrús et al., 1982) y sepulcros de corredor con
cámaras poligonales (Font del Roure, Gutina, Tires Llargues,
Arreganyats, Pardals) en la Albera y sierra de Rodes, dentro
de una cronología que se remonta a la primera mitad del IV
milenio a.C. (Tarrús, 2002).
252
Cabe citar también que Ca n’Isach es, hasta ahora, el único
poblado del Neolítico medio pleno excavado de forma completa
en Catalunya, cosa que le da una extraordinaria singularidad. Recordemos que, aparte de los asentamientos del Camí dels Banys
de la Mercè y la Serra del Mas Bonet (grupo Chassey), los dos en
el Alt Empordà (Rosillo et al., 2012), sólo contamos para esa etapa neolítica con algunas estructuras de habitación al aire libre (silos, a menudo cercenados, algunos reaprovechados como tumba)
dentro del grupo de los Sepulcres de Fossa. Esos asentamientos
los hallamos en el Vallès (els Mallols en Cerdanyola del Vallès)
(Francés et al., 2007) y en el Alt Penedès (Mas d’en Boixos en
Pacs del Penedès, Pou Nou II de St. Pere de Nolanta en Olèrdola,
Pujolet de Moja y la Serreta en Vilafranca del Penedès) (Mestres
et al., 1997; Mestres, 2008; Mestres y Tarrús, 2009).
Vale la pena destacar el fondo de cabaña oval, excavado en
las arcillas locales, del hábitat-1 y un hogar (Foc-3) de la Bòbila
Madurell en St. Quirze del Vallès (Llongueras et al., 1981a y b;
Martín et al., 1996a), ambos con decoraciones Chassey en su
cerámica (Martín y Tarrús, 1991). De todos modos, ese asentamiento de los Sepulcres de Fossa ha sido actualmente superado
[page-n-5]
Ca n’Isach, un poblado neolítico en la zona dolménica del Alt Empordà
Fig. 5. Vasos cerámicos del nivel Ib (Neolítico medio pleno, tipo
Chassey) de Ca n’Isach.
por el de la Serreta en Vilafranca del Penedès. En este último se
han excavado recientemente diversos silos, un fondo de cabaña
cuadrangular, similar a los “edificios” Chassey del sur y sureste
francés, y dos fosos con agujeros de poste externos e internos de
esta misma época (inicios del IV milenio a.C.) con materiales
arqueológicos que encajan en el grupo cultural de los Sepulcres
de Fossa (Esteve et al., 2012).
3. CA N’ISACH EN EL NEOLÍTICO FINAL
La tercera fase neolítica de Ca n’Isach, un Neolítico final que se
sitúa en Catalunya entre 3400-2700 a.C., ya tiene mucha menos
presencia en el yacimiento, pero cuenta con alguna estructura
importante y unos materiales cerámicos asimilables al grupo de
Veraza, bien conocido en Catalunya desde finales de los años 70
del siglo XX, gracias, sobre todo, a los trabajos de Araceli Martín durante muchos años (Martín, 1992; Tarrús, 1985).
La última versión de la gran cabaña oval de Ca n’Isach (EH1), que se parece a las casas ovaladas con entrada estrecha del
grupo de Fontbuisse (Languedoc oriental) (Gasco, 1976), pertenece a esta fase del Neolítico final, junto con los tres hogares
E-16, 18 y 19 de su lado este y diversos agujeros de poste del
EH-1, a veces asociados a los hogares. También los tres hogares
del EH-4, reseguidos por agujeros de poste serían de este momento, así como un agujero para la implantación de una jarra
cilíndrica con mamelones superpuestos (E-89), situado al sur
del EH-1. Fue en el hogar E-18 (EH-1) donde se recuperaron la
mitad de una maza de minero de corneana y una jarra cilíndrica
con dos mamelones superpuestos (Tarrús et al., 1996) (fig. 6 y
7). Una fecha por C-14 (E-19 = 4490±90 BP), procedente de los
carbones de un hogar del nivel Io de la cabaña o EH-1 de Ca
n’Isach nos sitúa a finales del IV milenio a.C.
Algunos sepulcros de corredor con cámaras trapezoidales
de los alrededores, en especial el de la Devesa de Palau-saverdera, situado unos 300 m al sureste de Ca n’Isach, pueden ser
contemporáneos de esta fase neolítica final del poblado y haber
sido utilizados como necrópolis. Vale la pena mencionar que
otro sepulcro de corredor, éste de cámara poligonal, el del Llit
de la Generala de Roses, proporcionó el año 2001 un cuenco
con doble línea incisa bajo el borde exterior, igual a los que conocemos en Ca n’Isach y en la Serra del Mas Bonet durante la
etapa Veraza, a finales del IV milenio a.C. (Tarrús et al., 2004 ).
Ya se conocían asentamientos del Neolítico final a finales
de los años 80 del siglo XX, cuando se descubrió Ca n’Isach,
entre ellos el de Riera Masarac en Pont de Molins (Alt Empordà) (Tarrús y Chinchilla, 1985), unos 60 km al oeste; o los
del Coll de Llinàs en el Vallès Oriental (Martín et al., 1996b) y
las Escoles Nacionals de Sta. Perpetua de Mogoda en el Vallès
Occidental (Marcet y Morral, 1982). Desde entonces, se han excavado numerosos asentamientos al aire libre de este momento
en Catalunya, que han cambiado nuestra visión de ese último
neolítico, antes conocido sobre todo en cuevas de habitación o
sepulcrales. De todas formas, las estructuras descubiertas de Ca
n’Isach continúan siendo de gran interés, en especial la ocupación y reestructuración de la gran cabaña oval (EH-1).
La mayoría de los nuevos yacimientos al aire libre del neolítico final de Catalunya pertenecen a la facies Veraza y en ellos
se han excavado fondos de cabaña ovalados, grandes hogares
rectangulares, agujeros de poste, silos, hogares y agujeros de
implantación de jarras. Valdría la pena destacar la Prunera de
Olot, en la Garrotxa (Alcalde et al., 2005); Riera Masarac de
Pont de Molins (Tarrús y Chinchilla, 1985), el Camí dels Banys
de la Mercè de Capmany y la Serra del Mas Bonet de Vilafant
(Rosillo et al., 2012), en el Alt Empordà, donde aparecieron los
restos de 6 estelas trapezoidales de piedra con cuernos (Rosillo
et al., 2010); Ca l’Estrada de Canovelles, en Granollers, Vallès
Oriental, donde se ha recuperado una estatua-menhir similar a
las del grupo de la Rouergue, Francia (Fortó et al., 2006); la
Bòbila Madurell, St. Quirze del Vallès (Martín et al., 1996b)
y Can Roqueta de Sabadell-Barberà del Vallès (Carlús et al.,
2008), en el Vallès Occidental; Mas d’en Boixos en Vilafranca
del Penedès, Alt Penedès (Farré et al., 2002); o el Camp del
Rector de Jorba en la Anoia (Font, 2005). Algunos, a pesar de
todo, se adscriben a otros grupos culturales, como el yacimiento
de Minferri (Juneda, Les Garrigues) que ha proporcionado cerámicas de estilo Treilles y Ferrières (GIP, 2001).
253
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J. Tarrús, S. Aliaga, J. Chinchilla y O. Mercadal
Fig. 6. Cabaña oval y estructuras (hogares, agujeros de poste y de
implantación de jarras) del nivel Io (Neolítico final, tipo Veraza) de
Ca n’Isach.
Fig. 7. Vasos cerámicos del nivel Io (Neolítico final, tipo Veraza)
de Ca n’Isach.
4. CA N’ISACH EN EL BRONCE FINAL
La presencia de elementos de la Edad del Bronce final en Ca
n’Isach fue detectada con seguridad el año 1991, cuando aparecieron fragmentos de una urna y de una tapadera con acanalados en la
E-32 (EH-2), en una cubeta de combustión neolítica reaprovechada para un enterramiento con urna cineraria de inicios del primer
milenio a.C. En años posteriores, hasta el 2003, se han recuperado
otros fragmentos de vasos de esta época en superficie o bien dentro
de estructuras neolíticas como el agujero de poste E-40, el muro
E-26 (EH-2) y el hogar E-63 (Tarrús y Carreras, 2006).
Se trata de fragmentos cerámicos de urnas, tapaderas y vasos de acompañamiento para sepulturas, algunos provistos de
decoraciones impresas o bien de dobles meandros incisos. La
presencia de una asa apéndice de botón cilíndrico dentro de ese
pequeño conjunto del Bronce final le da un cierto aspecto arcaizante, aunque de todas formas se puede situar esta última fase
en un Bronce final IIIb (s. VIII a.C.) (Pons, 1984).
Esos elementos nos marcan una frecuentación esporádica en
Ca n’Isach por parte de un grupo del Bronce final, seguramente los
mismos que ocupaban un pequeño hábitat unos 50 m al noreste,
cerca del Riutort, que irían allí para enterrar sus muertos en urnas
cinerarias más de 2.000 años después de la última fase neolítica,
cuando las estructuras neolíticas ya no debían ser visibles.
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