Los ajuares funerarios

Vitrina 46
El elevado número de enterramientos que se hicieron en algunas cuevas indica que fueron utilizadas como necrópolis de un poblado próximo durante un largo periodo de tiempo. Destacan la Cova de les Llometes (Alcoi) con más de de cincuenta individuos adultos, la Cova de la Barcella (la Torre de les Maçanes) con treinta, Camí Real (Albaida) con diecinueve, y Cueva de las Lechuzas (Villena) con más de dieciocho.
Los difuntos se depositan en las cuevas acompañados de su ajuar personal: vestidos y adornos, armas y útiles asociados a su vida anterior, así como vasos cerámicos que pueden interpretarse como ofrendas y objetos de cariz religioso.
Muchos elementos de los ajuares funerarios, por la materia prima utilizada o por su tipología, indican contactos con otras áreas. Así, se deducen relaciones de intercambio con el sudeste en el caso del utillaje lítico pulimentado, de los ídolos oculados o del marfil; y con zonas más septentrionales en el caso de las perlas de aletas y glóbulos o de las cuentas de variscita.
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