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Plaquetas de la Cueva del Parpalló

Paleolítico superior
La Cova del Parpalló de Gandia cubre la mayor parte del Paleolítico superior del Gravetiense al Magdaleniense. Los quince milenios en los que podemos fechar sus 5.612 plaquetas proporcionan una evolución en las técnicas y los temas que, al ir referida a una secuencia estratigráfica e industrial, permite la seriación del arte paleolítico
europeo y su datación desde criterios distintos a los meramente estilísticos. Las plaquetas se decoraron utilizando el grabado y la pintura, técnicas que pueden aparecer combinadas. El grabado se realizó con instrumentos de sílex, aparentemente sin un boceto previo del dibujo. La pintura, verdaderamente excepcional en el arte mueble paleolítico, ofrece tanto ejemplos de tintas planas como de trazo lineal, empleándose como, colorantes materias minerales naturales como las hematitas y los ocres.
En síntesis, pueden distinguirse en Parpalló dos grandes unidades temporales: una antigua, que agrupa las distintas fases del Solutrense, y otra reciente, integradora de los distintos momentos del Magdaleniense. En las primeras etapas las técnicas de grabado dominantes son el trazo simple, el trazo doble y el trazo múltiple, siendo ya importante la pintura; la figuración de los animales adolece de cierta desproporción y las fórmulas de perspectiva son arcaicas, y los signos muy sencillos. A partir del Solutrense medio aparecen los primeros signos estructurados, con el dominio de los temas rectangulares y los reticulados; asimismo, los zoomorfos atenúan la desproporción y muestran por primera vez una atención por el detalle interno -manchas de la piel, volumen-, ejecutándose algunas escenas.
En el inicio del Magdaleniense la pintura desaparece en los zoomorfos y cambian también las técnicas de grabado, con el auge del trazo simple profundo y la práctica desaparición de las demás; los animales se representan a menudo en perfil absoluto, con una sola pata por par, y los signos se complican y combinan
frecuentemente en una sola plaqueta. Al final del Magdaleniense las figuras alcanzan cierta perfección tanto en las proporciones como en la perspectiva, notándose una mayor atención por los detalles anatómicos -bocas, ojos, belfos-; los signos muestran predilección por el geometrismo y la tendencia a cubrir la superficie de la plaqueta.

piezas

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